de lo gratis

Quien dice existencia dice milagro, pues se existe milagrosamente. Ante la imposibilidad de no existir, de no estar aquí, existimos, estamos. Y bien podemos preguntarnos por qué existimos y estamos en vez de no existir ni estar. No por el sentido, sino por el hecho de que es así. De tal experiencia singular, generalizamos hacia todo lo existente y damos con la renombrada pregunta de por qué hay algo y no más bien nada.

En nuestra lengua, creo yo que la pregunta bien formulada es por el haber, no por el ser. No “por qué ser y no la nada”, sino “por qué hay pudiendo no haber nada”.

Pero es así y se da que habiendo, no puede no haber: hay. Tal haber algo es un exceso, una donación abundante de algo que hay: mucho. Gratuitamente.

Ahora, ese exceso se toma según el ánimo: nos serena o nos inquita, nos abruma o nos maravilla. Incluso hay quienes, los ontocidas, dicen que hay poco o, más todavía, debería no haber. ¿Cómo es posible? ¿Cómo el Haber mismo cobija en su seno el Ontocidio, el Vació, la Nada, el No-Hay? ¿Por qué hay quienes dicen que pudo, puede o podrá haber más/menos y mejor/peor de lo que hay? ¿Y en qué sentido y destino?

(A)parece como un gesto ingrato ante la gratuidad de lo que hay parece que no reclama (salvo quizá pensemos: estoy sin consulta y esto es una deuda impagable por la cual ya estoy condenado).

La noción clave de lo gratuito, de lo gratis y la gratuidad, aunque (im)puesta, da la gracia y lo grácil de lo que hay. Pide el gesto, tenue y sutilmente reclamado, en reconocimiento y respeto, de la gratitud.

Estas palabras, bien pensadas, son las nociones que cifran y, como llaves, abren las puertas al misterio ontológico, fenomenológico y metafísico de la donación: (a)parece el (a)parecer en su (a)pre-(au)sencia lo que hay.

Si la donación es la sustancia de lo que hay (mundo), lo gratis es su atributo y su adjetivo. Y siendo así, su verbo (y su gracia) es el haber, no el ser ni el devenir.

Y más cercano al Haber es el Estar. Y contrario al estar, no es el Ser, sino el Ir.

La nada (nata) se muestra como nacimiento y la vida como viaje.

La visión es náutica: una teoría del viaje, del ir y venir.

estar (es) vaivén, ser (es) peregrino, estancia y errancia

vía y vita
y extravía
y extravita

No inicio, sino indicio.
No lo inicial, sino lo indicial.

Lo umbrálico: el (des)arraigo y destierro (des-tierra) del humor del humus, del animal anímico que somos como humanos (ex-humus).

El exilio del Vientre y lo Natal (la nada) desde la In-fancia, nuestra única Xatria.

Latido y pulso de las cosas en transmigración hacia el ego/alter extra-terrestre: gnoseonáutica y ontonáutica.

La dromomanía y la domomanía: exceso y defecto de estar, exceso y defecto de ir.

Entre la estancia y la errancia, tardanza y mudanza.

Ontomancia: hay.

Hay algo. Hay algo así. Hay algo así y más. Hay algo así y más o menos, pero:

hay, Sí.

Voy.

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