Casi Madrugada, poco más Tarde, temprano en la Mañana, suena la fiesta del Día, ya pasado el Ayer, origen de la Noche. Los pájaros cantan al Hoy.
Hoy es la hospitalidad primera o, si se prefiere, la forma inmediata que adopta el tiempo para verse en nosotrxs. Todavía más minúsculo es la fractura del instante. Las eternidades demoran susurros y silencios.
Hoy es que Hay. Darse algo sin pedir Nada. Porque el Mundo tiene la arquitectura de un testimonio. Es la certeza del misterio evidente. El evento testigo de Haber. Maravilla y horror del Aquí y Ahora. Acá.
Venir al mundo, Casa ajena, con o sin bienvenida, es un trauma y un elixir. Siempre es hora para perdonar. Nadie elige el destino de venir e Ir. Nuestro vaivén mortal y vital. Pero acceder y recibir es poder Dar. Así: perdonar es hospedar. O sea: lo que es para dar, es para alojar y que nos alojen, en cercanía o lejanía.
Con o sin despedida y adiós, el Acceso es la única vía y medida, el único medio y camino. Método. La vida es acceder, es decir, pasaje. Todo es un portal, próximo o último, antiguo o moderno. Pasar es ser. Para dejar de ser y llegar a ser y seguir siendo. Ojalá es la expresión del esmero.
El Ritmo es la sustancia última y primera. Al comienzo y en fin, todo danza según compás y Pulso, génesis del pálpito y el presentimiento. El latido del prepensamiento. La conciencia no es más que una burbuja orquestada armónicamente por las fuerzas musicales.
La Sustancia es distancia. Distar es estar. Prestancia de instar en serenidad. Estancia en circunstancias de lo que insta: lo instante. La distintas instancias del estar. Para prestar sin restar y querer respirar y esperar. Quizá, algún día, descansar.
Cosmos es nuestro anfitrión y huésped. Tengamos bondad ante tal salvaje generosidad primigenia. Seamos amables. Intentemos entender los modos y modales. La cortesía metafísica que merece nuestro respeto, en la cual se forja nuestra dignidad. Brindar lo justo.
Lo Obvio es nuestro obsequio. Cada ademán, el regalo presente del universo plural. Conjugar atención y cuidado de este don gratuito. Lo Gratis de esta Obra sin obstáculos: la obertura en la apertura. La desmesura de haber comenzado y de tener que terminar.
No estar sin ser. No ser sin estar.
Casi sin queja, el clamor de existir.
Con o sin permiso de vivir y desvivir.
Errancia extranjera, animal utópico, oyente en la Asamblea Universal de todas las criaturas, retirado a mi parroquia interior, que al inhalar y exhalar del maná y el hálito sagital, por el vértigo del horizonte que invade la visión, del barro mortal y erigido, suspiro cósmico y bostezo de Dios, a quien soy polvo y ceniza, manantial sobre lo que yergue el Roce, en la espontánea rivalidad del aire que me esculpe, acumulando aguas profundas, lluvia que entorpece mis lágrimas, rayo que es brecha abierta de mi conciencia, tierra que es fragua de mi cuerpo, tiempo que es tregua del Olvido, fuego de mis venas, fractal de mis heridas, a veces amigo de mí mismo: sea ser con y sin permiso, ni por favor, mi sistema, mi existencia, la iridiscencia quiral de mis extremos, la realidad gemela y trina, el auge axial, el fervor crucial, las ansias de mi frenesí, mi fuerza e intención, tantálica y eufórica, newen ancestral, prometeico, icárico y hermético, en el sacrificio invisible de mis pensamientos, al afán translúcido y moral para la promesa de mis días y algo más.
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Casi madrugada, mucho menos temprano, ya tarde en la tarde, silencia la fatiga de la noche, ya pasado el hoy, origen del día. Los grillos cantan la Eternidad.
